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40 aniversario de la primera misión interestelar

9 de set. 2017, 11:27 publicada per Diego Rodríguez   [ actualitzat el 10 de set. 2017, 11:42 per Cosmos Mataró ]

En el verano del 2017 se cumplen 40 años del lanzamiento de las misiones Voyager 1 y 2.

¡Cómo pasa el tiempo! Los días 20 de agosto y 5 de septiembre hemos cumplido nada menos que el cuadragésimo aniversario de los lanzamientos de las dos primeras naves de fabricación humana destinadas a abandonar el sistema solar. La Voyager 1 fue lanzada el 5 de septiembre de 1977 desde Cabo Cañaveral. Pasó por Júpiter en 1979 y por Saturno en 1980, mientras que la Voyager 2 partió de la Tierra el 20 de agosto de 1977, pasando por Júpiter y Saturno para llegar a Urano en 1986 y Neptuno en 1989. La Voyager 2 es la única sonda que ha visitado esos dos planetas.
¿Te apetece saber un poco más sobre ellas?

La gran gira de los planetas

Las dos Voyager fueron originalmente concebidas como parte del programa Mariner, y de hecho al principio se las llamó Mariner 11 y Mariner 12. Luego el proyecto fue transferido a un programa separado llamado Mariner Jupiter-Saturn, y finalmente renombrado porque el diseño de las dos sondas espaciales había progresado suficientemente más allá del de la familia Mariner para merecer un nombre separado: Voyager, viajero.

El Programa Voyager era similar a la Gran Gira Planetaria ideada a finales de los años 1960 y principios de los 70. La Gran Gira aprovecharía una alineación de los planetas exteriores descubierta por Gary Flandro, un ingeniero del Jet Propulsion Laboratory. Esta alineación, que ocurre una vez cada 175 años, se produciría a finales de los setenta y haría posibles ayudas gravitacionales para explorar Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón.

La Gran Gira Planetaria consistía en enviar pares de sondas a todos los planetas exteriores (con Plutón, aún considerado planeta en aquella época) siguiendo varias trayectorias, incluyendo Júpiter-Saturno-Plutón y Júpiter-Urano-Neptuno. La falta de presupuesto impidió llevar a cabo la Gran Gira, pero los principales elementos fueron incorporados en el programa Voyager, que cumplió muchos de los objetivos de la Gran Gira Planetaria, excepto la visita a Plutón, que debería esperar hasta el 2015 y gracias a la misión de bajo coste New Horizons.

Titán contra Plutón

Voyager 2 fue la primera en lanzarse de las dos naves gemelas. Su trayectoria fue diseñada para sobrevolar Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, mientras que Voyager 1 fue lanzada después, aunque siguiendo una trayectoria más corta y rápida para estudiar la atmósfera de Titán, la misteriosa luna de Saturno. Sin embargo, este encuentro obligó a la Voyager 1 a salir del plano de la eclíptica, poniendo fin a su misión planetaria. Si la Voyager 1 no hubiera podido realizar el sobrevuelo Titán, la trayectoria de Voyager 2 podría haber sido alterada para explorarlo, pero renunciando a visitar Urano y Neptuno. Por su parte, aunque Voyager 1 en ningún caso hubiera podido alcanzar Urano y Neptuno, de haber renunciado a Titán podría haber continuado a Plutón...

Para audazmente llegar donde nadie ha estado antes

Durante la década de 1990, la Voyager 1 adelantó a las sondas más lentas Pioneer 10 y Pioneer 11 para convertirse en el objeto humano más distante de la Tierra, un récord que mantendrá en el futuro previsible. La sonda New Horizons, que cumplió la misión de explorar Putón y tenía una velocidad de lanzamiento más alta que la Voyager 1, por ejemplo, viaja más despacio debido a la velocidad extra que Voyager 1 obtuvo de sus sobrevuelos de Júpiter y Saturno. Además, Voyager 1 y Pioneer 10 son los objetos de fabricación humana más separados, ya que están viajando en direcciones más o menos opuestas desde el centro del Sistema Solar.

En diciembre de 2004, la Voyager 1 cruzó el Frente de Choque de Terminación, o Termination Shock, donde el viento solar se ralentiza a velocidad subsónica, y entró en la heliofunda, o Heliosheath, donde el viento solar es comprimido contra el viento galáctico formando turbulencias y creando una cubierta tras el Sol semejante a la cola de un cometa. Voyager 2 también alcanzó el Frente de Choque de Terminación a finales del 2007, pero a unos mil seiscientos millones de kilómetros más cerca del Sol que la Voyager 1, lo que indica que el sistema solar es asimétrico. Además, los datos de las naves espaciales revelaron que la heliofunda no es lisa, sino que está llena de burbujas magnéticas gigantes.

En junio de 2012, la Voyager 1 informó de un fuerte aumento de partículas de alta energía, lo que indicaba su proximidad a la heliopausa, la capa externa de la heliofunda, cosa que finamente sucedió el 25 de agosto de 2012, convirtiéndose en la primera nave espacial en entrar en el espacio interestelar, aunque aún en el ámbito de la Nube de Oort.

Las Voyager continúan hoy en día enviando datos. Las señales que se cruzan la Voyager 1 y el MDSCC (Madrid Deep Space Communications Complex) invierten 28 horas 40 minutos en ir y volver, a una velocidad de 160 bits por segundo. Y el tiempo sigue aumentando. La potencia de transmisión del Voyager 1 es inferior a los 20 vatios, pero debilitada por la distancia, sólo llegan a la Tierra unos 10-17,26 milivatios.

Se espera que las Voyager sigan operando los instrumentos científicos que conserva aún en activo hasta el 2020, cuando la escasez de energía empiece a requerir desactivarlos uno a uno. Finalmente, en algún momento alrededor del 2025 ya no habrá suficiente energía para operar ninguno y la nave quedará en silencio, pero no muda.

Invitación a la Tierra:  El disco de oro de las Voyager

Ambas sondas llevan consigo un disco de oro con una hora y media de música de varias partes y culturas del mundo, saludos en 55 idiomas humanos, un saludo del entonces Secretario General de las Naciones Unidas y el ensayo Sonidos de la Tierra, que es una mezcla de sonidos característicos del planeta. También contiene 115 imágenes donde se explica en lenguaje científico la localización del sistema solar, las unidades de medida que se utilizan, características de la Tierra y características del cuerpo y la sociedad humana.

Este disco fue ideado por un comité científico presidido por el astrónomo Carl Sagan quien, refiriéndose al mensaje, asegura que su objetivo principal no es el ser descifrado. Su simple existencia pone de manifiesto la existencia de los humanos, así como sus esfuerzos por contactar con otras especies inteligentes que pudiesen existir fuera del sistema solar.

Ninguna de las Voyager se aproximará tanto a una estrella como lo han llegado a estar del Sol, pero quién sabe en qué manos podría caer la invitación y si por entonces nuestra civilización aún existe y sigue dispuesta a honrarla...

Invitación a la Tierra: El disco de oro de las Voyager

En el disco de oro de las Voyager, y a continuación de la sección de sonidos de la Tierra, se incluye una ecléctica selección de música de muy diferentes culturas, que abarca clásicos orientales y occidentales. Johann Sebastian Bach es el artista más representado, que aparece tres veces, y, con la adición de dos piezas de Beethoven, hace de Alemania el país más representado con seis apariciones, seguido por los Estados Unidos. Carl Sagan había pedido originalmente permiso para incluir la canción Here Comes the Sun del álbum Abbey Road de los Beatles, y los Beatles estuvieron de acuerdo, pero la discográfica EMI se opuso, y la canción no fue incluida.
Te invitamos a escuchar todas las grabaciones aquí en su versión original. No te pierdas el saludo de las ballenas justo después de la bienvenida del entonces secretario general de las Naciones Unidas.