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El cel en tres minutos: Decembre 2016

24 de nov. 2016, 0:05 publicada per Diego Rodríguez   [ actualitzat el 2 de des. 2016, 1:20 ]
El eclipse de Algol (β Per) puede observarse a simple vista como una disminución de unas 3,22 veces su brillo en un intervalo de pocas horas. Existe también un eclipse secundario de mucha menor amplitud.

Algol, la cabeza de la gorgona

La historia no ha sido amable con esta estrella. Homero la describió  así en la Ilíada: «... la cabeza de la Gorgona, una visión horrible, deformada y espantosa, y una vista de aflicción», y aún hoy en día Algol representa el ojo en la cabeza de Medusa que exhibe Perseo en el cielo. Otros nombres comunes para Algol han sido El demonio, La estrella demoníaca, El demonio parpadeante, Espíritu necrófago o La cabeza del espectro. Suena bien para una banda de hard rock gótico pero, ¿qué puede haber hecho una estrella para merecer esto?

El nombre Algol deriva del árabe رأس الغول (Ras al-gul), cabeza del demonio necrófago, y probablemente fue llamada así por su peculiar comportamiento. En épocas en las que se creía que el cielo era inmutable, el hecho de que una estrella pudiera variar de magnitud en ciclos de casi exactamente 68 horas y 49 minutos sólo podía ser obra del Diablo.

También los egipcios repararon en ella. En 2015, investigadores de la Universidad de Helsinki descifraron el llamado Papiro Cairo 85637 (c. 1244 a.C. a 1163 a.C.) y descubrieron la existencia de un calendario dedicado a la estrella Algol como una manifestación del dios Horus. Determinadas acciones de la divinidad irían asociadas a su período, que teniendo también en cuenta las fases lunares permitirían pronosticar días de buena o mala suerte.
 
Pero puede que la influencia de Algol no sea sólo superstición.

Algol es en realidad un sistema compuesto por dos estrellas que giran la una en torno a la otra, mas una tercera más lejana. Geminiano Montanari registró por primera vez su variabilidad en 1669. Hoy se encuentra a 92,8 años luz del Sol, pero 7,3 millones de años atrás pasó a tan solo 9,8 años luz del Sistema Solar. Entonces, su magnitud aparente sería alrededor de -2,5, bastante más brillante que la estrella Sirio actual. Debido a que la masa total del sistema Algol es alrededor de 5,8 veces la masa solar, y a pesar de la gran distancia en su aproximación más cercana, su influencia gravitatoria podría haber perturbado la nube de Oort aumentando el número de cometas que alcanzaron en aquella época el sistema solar interior. Un aumento que en cualquier caso no debió provocar un aumento significativo en el número de colisiones en el sistema solar.

Algol sigue intrigando a los investigadores. El estudio de la evolución estelar condujo a la llamada Paradoja de Algol: aunque los componentes de una estrella binaria se forman simultáneamente, y las estrellas masivas evolucionan de forma mucho más rápida que las menos masivas, se observó que la más masiva Algol A está todavía en su secuencia principal, mientras que la menos masiva Algol B es una estrella subgigante que se halla en una fase más tardía de su desarrollo. La paradoja puede deberse debido al mecanismo de transferencia de masa: cuando la estrella más masiva se convirtió en sub-gigante, llenó su lóbulo de Roche, y la mayor parte de su masa fue transferida a la otra estrella, que está todavía en su secuencia principal. En algunas binarias semejantes a Algol puede verse un flujo de gas entre sus componentes.

El lóbulo de Roche es la región del espacio alrededor de una estrella en un sistema binario en la que el material orbitante está ligado gravitacionalmente a dicha estrella. Si la estrella se expande más allá de su lóbulo de Roche entonces el material exterior al lóbulo es atraído por la otra estrella donde puede caer formando un disco de acrecimiento.

Cómo observar Algol

Para disfrutar de Algol (β Per) basta con mirar a la segunda estrella más brillante de la constelación de Perseo, próxima a la popular constelación de Casiopea. A finales de año, la constelación es bien visible alta en el cielo a media noche, Algol se reconoce fácilmente como la más próxima a la más brillante estrella de la zona, Mirfak (α Per).

Cada 2,867321 días en promedio y en tan sólo unas diez horas, su magnitud cae de 2,12 a 3,39 al pasar la estrella de tipo espectral K2IV, más débil, ante la estrella B8V, más brillante, para luego regresar a 2,12. Este periodo, sin embargo, puede extenderse o acortarse hasta unos 23 segundos si la tierra en su órbita en torno al sol se mueve hacia Algol o se aleja. ¡Y es que la tierra recorre unos 202 diámetros terrestres en un solo día!

Como la mayor parte de caída de brillo y la consiguiente subida se concentran en un periodo de una hora antes y después del mínimo, esta variación puede ser detectada a simple vista. Hay también un eclipse secundario cuando la estrella débil pasa ante la estrella brillante, pero sólo puede detectarse fotoeléctricamente.

Por ejemplo, el martes 27 de diciembre, el eclipse de Algol empieza a ser visible a las 16:53 horas y deja de serlo a las 19:38 horas, alcanzando la magnitud máxima las 18:12 horas.
En diciembre, las sombras se alargan más que en cualquier otra época del año. La luz solar escasea. Es tiempo de recogimiento.

Pero el causante de todo ello es la inclinación del eje de rotación de la tierra respecto al sol, que en estas fechas ilumina continuamente el polo sur, al otro lado de nuestro planeta. Así, el jueves 8 la puesta de sol se adelantará hasta las 17:20 horas y el miércoles, 21 de diciembre a las 11:44 horas se producirá el solsticio. Las sombras del amanecer se proyectarán más lejos y más al norte que cualquier otro día del año. Podemos comprobarlo observando por esas fechas cómo los primeros rayos de sol bañan por primera y única vez el fondo del dolmen de Llanera, en la comarca del Solsonés, un fenómeno que se ha venido repitiendo desde su construcción, hace más de cinco mil años.

Aunque los amaneceres aún seguirán demorándose un poco más cada día durante algún tiempo en enero, el día más corto del año no se corresponde ni con el amanecer más tardío ni con la puesta de sol más temprana, sino durante los días intermedios. El motivo de esta aparente desigualdad es que contamos el inicio del día con la primera aparición del borde solar, pero debemos esperar hasta la total desaparición del disco para dar por concluido el día. Así, del 16 al 25 de diciembre el sol únicamente permanece sobre el horizonte 9:05 horas, y es a partir del 25 de diciembre cuando los días efectivamente empiecen a alargarse. ¡Por algo es navidad!

En los crepúsculos de este diciembre podremos ver brevemente a Mercurio y también a Venus elevándose hacia Marte por el oeste, retrocediendo entre Capricornio y Acuario. Las noches estarán limpias de planetas, mientras que en las madrugadas brillará alto Júpiter, en Virgo. Saturno, finalmente, efectuará su primera aunque muy breve aparición al otro lado del sol el martes, 27.

Las gemínidas son la lluvia de estrellas más activa del año, junto a las cuadrántidas de enero, y su actividad se extiende del 7 al 17 de diciembre, con más de 100 meteoros por hora que parecen brotar de Castor, el eterno gemelo Dioscuro de Pólux, en Géminis, al este de Orión y bajo Auriga. Este año, sin embargo, la luna, que alcanza su plenitud y es además la tercera y última súper luna del año el miércoles, 14 puede dificultar su observación. Una buena alternativa puede ser esperar al sábado, 31 para disfrutar ya con luna nueva del pico de las cuadrántidas, en la cercana constelación del Boyero.

Si Scorpio preside las noches estivales, Orión y sus fieles lebreles Sirio y Procyon reinan en las frías noches de diciembre. Y en Orión, unos simples prismáticos sirven para gozar de la que ha sido llamada Capilla Sixtina del cielo, la nebulosa de Orión, M42, un verdadero paritorio de estrellas. Otros objetos muy interesantes al alcance de cualquier pequeño telescopio en diciembre son los hermosos cúmulos estelares de las Pléyades, y un poco más abajo, las Híades, o la anaranjada y gigantesca Aldebarán, todos ellos en la constelación de Tauro. Incluso es buen momento para observar la siempre enigmática Algol, en Perseo, girando eternamente junto a Casiopea  en torno a la estrella polar.

Y hasta aquí el resumen del mes. ¡Sólo resta desearos unas felices fiestas y un buen fin de año bajo cielos estrellados!

Mapas del cielo

Pulsando en los enlaces podéis abrir una nueva ventana mostrando un mapa detallado del cielo del mes que incluye los pases visibles desde Mataró de la Estación Espacial Internacional (ISS), así como una lista de eventos astronómicos para el año 2016, todo ello elaborado por Esteve Cortés en catalán, además de un mapa del cielo en este momento generado por un programa de Dirk Matussek.

Podcast

El cielo del mes: Noviembre 2016



Presentación: Alejandra Rodríguez
Narración: Diego Rodríguez
Música: Valgeir Sigurðsson, Focal Point, Ekvílibríum, 2007


Per a compilar aquesta secció, em fet servir www.calsky.com, www.heavens-above.com i el programa Stellarium, entre d'altres.
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