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El cel en tres minuts: Maig 2017

30 d’abr. 2017, 4:33 publicada per Diego Rodríguez   [ actualitzat el 30 d’abr. 2017, 11:41 ]
La aparición del cometa Halley de 1910 causó una honda impresión en todo el mundo por las predicciones que afirmaban que la cola del cometa envenenaría la atmósfera terrestre. La Vanguardia del 13 de mayo de 1910 recogía uno de los muchos artículos de divulgación dirigidos a disipar estos temores, con la curiosidad de tratarse del único no firmado por el gran astrónomo José Comas y Solá, sino por el farmacéutico Natalio Miret, que no desaprovechó la oportunidad de promocionar sus preparados (© La Vanguardia).

Halley, el primer cazador de cometas

A principios de cada mes de mayo, la lluvia de estrellas de las Eta Acuáridas nos recuerda a su progenitor, el célebre cometa Halley, llamado así en honor de la primera persona que determinó su órbita, Edmund Halley. Pero la mayor contribución de Halley a la ciencia no fue esa: Se dice que de no haber sido por su insistencia, Newton jamás habría publicado su ley de la gravitación universal. Un favor que Newton le devolvió con creces dotándole de las herramientas con las que veinte años más tarde demostró por vez primera que incluso los cometas, antaño considerados heraldos de destrucción, no eran sino fieles seguidores de esa misma ley universal.

En agosto de 1684, Halley se había reunido en Cambridge con Isaac Newton para intentar demostrar las leyes del movimiento planetario de Kepler, al igual que John Flamsteed cuatro años antes, sólo para encontrar que Newton ya había resuelto el problema con respecto a la órbita del Gran Cometa de 1680, descubierto ese año por el astrónomo alemán Gottfried Kirch, aunque sin publicar la solución. Halley pidió ver los cálculos, pero Newton no pudo encontrarlos y se comprometió a rehacerlos y enviarlos más tarde, cosa que hizo en un breve tratado titulado Sobre el movimiento de los cuerpos en órbita. Halley reconoció la importancia del trabajo y decidió conseguir su publicación, pero Newton optó en su lugar por ampliarlo para convertirlo en su Filosofía Naturalis Principia Mathematica, publicado a expensas de Halley en 1687.
Halley intentó calcular él mismo la órbita del cometa Kirch usando las observaciones de Flamsteed de 1680 y la teoría de Newton, pero se equivocó al determinar un periodo de 575 años que implicaría apariciones en los años de 1106 y 531 dC y de paso lo convertiría en el celebre Caesaris astrum que en el año 44 aC anunciara calamidades tras el asesinato de Julio César. Sabemos hoy que C/1680 V1 Kirch tiene un período orbital de alrededor de unos 9.400 años, y no pudo por tanto ser el que ha sido considerado el cometa más brillante y célebre de la historia, pero al que los astrónomos consideran hoy desaparecido.
Sin embargo, Halley no cejó en su empeño de combinar registros históricos y teoría, y en 1705, afirmó en su Synopsis Astronomia Cometicae la creencia de que las apariciones de cometas acaecidas cada 76 años, en 1456, 1531, 1607 y 1682, correspondían al mismo cuerpo, y predijo con éxito su retorno 1758. Aunque Halley murió mucho antes de poder ver cumplida su predicción, el cometa pasó a llamarse 1P Halley en su honor, por ser el primer cometa de periodo corto descubierto. Su último pase por las cercanías de la Tierra se produjo en 1986 y fue seguido por vez primera por una nave espacial, la sonda europea Giotto. El próximo se producirá en 2061.

En mayo tenemos una de las lluvias de estrellas más interesantes del año. Se trata de las Eta Acuáridas, y es visible entre el 21 de abril y el 20 de mayo. Sus meteoros se separaron del cometa Halley hace cientos de años, y seguirán su órbita durante mucho tiempo sin importar dónde se encuentre o siquiera si aún existe el cometa mismo.

A diferencia de la mayoría de las grandes lluvias de meteoros, las Eta Acuáridas no concentran su máxima actividad en una fecha, sino que podemos disfrutarla a lo largo de la semana centrada en el 7 de mayo, con ritmos de hasta un meteoro por minuto. La única pega es que  el radiante está situado en la constelación de acuario, que sólo es brevemente visible al este, antes del amanecer. Aun así, merece la pena intentarlo. Y Venus nos servirá de guía.

La Ecuación de tiempo alcanza un máximo de 3,67 minutos el domingo, 14. Es decir, cuando nuestros relojes marquen las 14:00 horas, el Sol ya habrá pasado por el meridiano hace 3 minutos y 38 segundos.

La luna es llena el miércoles, 10, y nueva el jueves, 25.

Mercurio alcanza su máxima separación aparente del Sol en la madrugada del jueves, 18, a 25,8º de distancia. Es el mejor momento para observarlo, al menos hasta la mayor elongación del año, el 30 de julio. Venus también es visible al amanecer, siempre por encima de Mercurio, y el lunes, 22 acompañado por un delgado menguante lunar. Una visión muy inspiradora.

Al otro lado de nuestra órbita, Marte es invisible por su proximidad al Sol, mientras que Júpiter sigue en posición óptima para su observación muy alto al sur a medianoche, en la constelación de Virgo. Como bonus, una preciosa conjunción con una luna casi llena la noche del domingo, 7. Y por lo que respecta a Saturno, habrá que trasnochar un poco para verlo elevarse por encima de Sagitario. Su oposición no llega hasta el 15 de junio, pero no se elevará demasiado debido a que nuestro hemisferio se inclina hacia el sol, en dirección contraria, justo por esas fechas.

Finalmente, y más allá de nuestro sistema solar os proponemos este mes dirigir nuestra mirada a M13, el llamado Cúmulo de Hércules, por encontrarse situado en la cadera del héroe, a medio camino en una línea que una Arturo, la estrella más brillante de Boyero, y Vega, la más brillante de la Lira.

Se trata de un abigarrado cúmulo en forma de globo formado por más de 300.000 estrellas que se encuentra a unos 25.100 años-luz de la Tierra y se cree que tiene una edad de unos 12 mil millones de años. Los cúmulos globulares son agrupaciones de estrellas unidas por efecto gravitatorio que orbitan el núcleo de la galaxia. A simple vista o con unos binoculares, M13 se percibe como un objeto borroso, que sólo con un telescopio en un cielo oscuro llega a revelarse compuesto por estrellas.

Nada más por este mes, salvo desearos noches despejadas aunque un poco más cortas.






Las dos hijas del cometa Halley

El cometa Halley es el orgulloso padre no de una, sino de dos lluvias de estrellas, creadas a partir de una larga elipse de restos que intersectan la órbita terrestre en dos puntos.

La intersección de principios de mayo da origen a la lluvia de estrellas fugaces conocida como Eta Acuáridas, y en octubre, seis meses más tarde, a las Oriónidas, que parecen emerger como sus nombres sugieren en las constelaciones de Acuario y Orión, respectivamente.

Las ilustraciones han sido generadas en la web www.meteorshowers.org.






Mapas del cielo

Pulsando en los enlaces podéis abrir una nueva ventana mostrando un mapa detallado del cielo del mes que incluye una lista de objetos destacables y una reseña de objectos de interés en la constelación de Leo, además de los pases de la estación espacial internacional visibles desde Mataró. También está disponible un mapa del cielo en este momento generado por un programa de Dirk Matussek.


Per a compilar aquesta secció, em fet servir www.calsky.com, www.heavens-above.com, www.meteorshowers.org i el programa Stellarium, entre d'altres.
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