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El cel en tres minuts: Octubre 2015

1 d’oct. 2015, 7:20 publicada per Diego Rodríguez   [ actualitzat el 26 de març 2017, 1:51 ]

Principales efemérides visibles desde Mataró en el mes de septiembre del 2015

  Entre 2:30 h y 3:30 h de adelanto.
  Entre 1:30 h y 2:30 h de adelanto. 
  Entre 0:30 h y 1:30 h de adelanto.
  Entre 0:30 h de retraso y 0:30 h de adelanto.
  Entre 0:30 h y 1:30 h de retraso.

El cambio horario en España

En España, la primera vez que se aplicó el cambio de horario fue en 1918, imitando las medidas de ahorro de carbón iniciadas por Alemania, pero una vez acabada la Guerra Mundial, desde 1920 a 1923 se suprimió. En 1924, regresó para desaparecer de nuevo en 1925. Luego, de 1926 a 1929 se aplicó el cambio horario, pero entre 1930 y 1936 volvió a suprimirse. Durante la Guerra Civil se cambiaba la hora en verano, pero la confusión era muy grande porque las zonas nacional y republicana hacían el cambio en fechas diferentes; se dio el caso de que había un par de meses al año con dos horarios en España. Esto sucedió cuando en 1939 la zona republicana tenía una hora de adelanto, que recuperó cuando terminó la guerra en abril y se adoptó el horario del bando nacional.

Durante los primeros años del franquismo, se adelantó el reloj una hora de forma permanente para "marchar de acuerdo con otros países europeos", según reza el Boletín oficial del estado del 7 de marzo de 1940 en una poco velada alusión a la por entonces victoriosa Alemania de Hitler. Pero unos años se cambiaba al horario de verano y otros no. Así, durante la década 1940-1949 el cambio se cumplió excepto en tres ocasiones: en el 41, en el 47 y en el 48. A partir de 1950 se abandonó el horario de verano hasta que se volvió a adoptar en 1974, motivado por la crisis del petróleo. No fue hasta 1981 cuando se reguló por ley y se decidió que el cambio tuviera lugar siempre durante la madrugada de un sábado a un domingo (los días que menos afectaba por motivos laborales), y en concreto entre las 2 y las 3 (antes se hacía a medianoche), por la misma razón: hacerlo antes, a medianoche o después, más cerca del amanecer, implicaba que habría más movimiento y gente despierta y por tanto los trastornos con los horarios serían mayores. Además se eligieron el último domingo de marzo y el último domingo de septiembre como fechas para efectuar el cambio, para que hubiese 6 meses con un horario y 6 con el otro (antes de 1981 se había cambiado la hora unas veces en marzo, otras en abril y otras en mayo en primavera, y en septiembre o en octubre en otoño, según el año en cuestión).

Finalmente, en 1996 se adoptó la directiva comunitaria 2000/84/CE por la que se fija que el cambio tendrá lugar el último domingo de marzo, y el último de octubre, no de septiembre.

Así que en verano vamos desfasados con respecto al horario natural o solar. Es decir, el mediodía solar (momento en el que el sol está más alto sobre el horizonte y directamente en dirección sur) ocurre después que el mediodía oficial (las 12:00 que marcan los relojes); también anochece después (según lo que marcan los relojes) de lo que debería ocurrir de forma natural o astronómica. A esto se suma el lugar donde viva cada uno. Por un lado cuanto más al sur los días serán ligeramente más largos (la España peninsular ocupa una latitud de unos siete grados, desde el paralelo 36 al 43, lo que puede suponer una diferencia significativa), pero la diferencia aún es mayor en longitud, con 12 grados de diferencia entre los límites este y oeste. Si vives más al este ves salir el Sol antes que si vives más al oeste, lo que en el caso de España supone casi una hora de adelanto entre alguien que viva en Mataró y alguien que viva en La Coruña, por ejemplo.

Teniendo en cuenta que el huso horario por el que se rige España está centrado en el meridiano que pasa aproximadamente por Castellón, el desfase entre la hora solar y la hora oficial para los gallegos es siempre mayor que para el resto, sea invierno o sea verano, pero en verano además, como a todos los españoles, se les suma una hora más de desfase.


Estamos en otoño. Cada vez es más fácil disfrutar de un cielo oscuro antes de la hora de la cena, siempre y cuando no nos lo impida la iluminación urbana. Pero tendremos una pequeña marcha atrás en la madrugada del domingo 25 de octubre cuando atrasaremos una hora el reloj. Es decir, ¡un domingo de 25 horas!

Esta costumbre de adelantar y atrasar el reloj no es nueva. Si el 15 de abril de 1918 se introducía por primera vez un horario de verano en el que los relojes se adelantaban una hora respecto al meridiano 0, el 16 de marzo de 1940 adoptábamos además la zona horaria del meridiano 15 grados este; es decir, añadíamos a los relojes una hora más durante todos los días del año. Eso explica que los horarios españoles sean más tardíos que los centroeuropeos.

Por ejemplo, el sol culmina el domingo 25 a las 11:51 en Berlín, pero hay que esperar hasta las 12:35 para que lo haga en Mataró, siendo este desfase resultado de la diferencia de 11 grados entre sus longitudes geográficas, equivaliendo 15 grados a una hora.

Volviendo al cielo, recordamos cómo la luna nos ofreció un magnífico espectáculo a finales de septiembre, pero merece la pena seguir observándola este mes porque sigue discurriendo muy baja en el cielo y ofreciéndonos un aspecto un tanto diferente al que acostumbramos a ver. Por ejemplo, el sábado 4 de octubre la luna alcanza su máxima libración total de los últimos 100 años: más de 10 grados. Es decir, quedan a la vista aspectos de su superficie que normalmente permanecen en la cara oculta. Gracias al fenómeno de las libraciones, a lo largo de un mes en torno al 59 por ciento de su superficie es visible. Respecto a sus fases, el martes, 13 de octubre, tendremos luna nueva, y otro martes, el 27, luna llena.

Para los aficionados a la observación de los planetas, octubre sigue siendo un mes de madrugones. Venus, Marte y Júpiter siguen presidiendo el alba, con Júpiter alejándose del sol para cruzarse con Marte el sábado, 17 y Venus el domingo, 25. En el cielo vespertino, Saturno sigue aproximándose al sol, por lo que su visibilidad es cada vez más problemática en el resplandor del atardecer.

Y para los aficionados al cielo profundo, de los objetos fácilmente visibles listados en el mapa adjunto, este mes destacamos Algol, el ojo de la gorgona medusa en la constelación de Perseo. Se trata en realidad de dos estrellas (más una tercera un poco más distante) que giran la una en torno a la otra. Como resultado, su magnitud oscila entre 2,1 y 3,9 cada 2 días, 20 horas y 49 minutos. Llamada por los árabes Cabeza del demonio por su comportamiento variable en un cielo que se creía inmutable, ha intrigado a los humanos durante milenios. De hecho, quizá su denominación no sea tan exagerada: Hace millones de años, Algol se hallaba tan próxima que se sospecha que pudo haber perturbado la nube de Oort incrementando el número de cometas que se precipitaban hacia nosotros. Para juzgar por vosotros mismos su aspecto, deberéis mirar al noroeste en busca de Mirfak, la estrella más brillante de Perseo. Algol queda unos 8 grados a su derecha.

Nada más, ¡excepto desearos cielos limpios y noches estrelladas!

Mapas del cielo

Podéis consultar un mapa detallado del cielo del mes compilado por nuestro compañero Esteve Cortés, y también del cielo en este momento.

Podcast

El cielo del mes: Octubre 2015


Presentación: Alejandra Rodríguez
Narración: Diego Rodríguez
Música: Valgeir Sigurðsson, Focal Point, Ekvílibríum, 2007



Per a compilar aquesta secció, em fet servir www.calsky.com, www.heavens-above.com i el programa Stellarium, entre d'altres.
Feu els vostres comentaris o suggeriments a info@cosmosmataro.org.

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