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Especial Perseidas 2016

9 d’ag. 2016, 5:39 publicada per Diego Rodríguez   [ actualitzat el 11 d’ag. 2016, 6:12 per Cosmos Mataró ]
Composición de imagenes tomadas durante la lluvia de las perseidas del 2015 en el Parque nacional Mount Rainier.
Skyfall, por Matt Dieterich.
Cada mes de agosto, la Tierra atraviesa la órbita extremadamente inclinada y excéntrica del cometa progenitor de la lluvia de las perseidas, el 109P/Swif-Tuttle. Sin embargo, el cometa mismo se encuentra aún muy lejos de nosotros, a unas 37 veces la distancia de la Tierra al Sol (UA), y continuará alejándose aún más, hasta alcanzar las 52 UA a mediados de este siglo.

Simulación: Órbitas, de Julio Castellano.
Las perseidas parecen brotar de un punto próximo a la estrella Mirfak, en la constelación de Perseo, por debajo de la popular constelación de la W, Casiopea, pero pueden aparecer muy lejos porque deben recorrer una cierta distancia en la atmósfera terrestre antes de encenderse y hacerse visibles.

Simulación: Stellarium con Hevelius Constellation Art, por Mark Crossley.

Las perseidas son la lluvia de estrellas más popular del año. Sabemos por experiencia que cada mes de agosto, y durante unas pocas noches, grandes cantidades de estrellas fugaces parecen brotar de la cabeza de Perseo, cerca de Casiopea.

Pero, ¿seríamos capaces de utilizar nuestros conocimientos astronómicos para explicar qué son y por qué se comportan así?

Empecemos por responder algunas preguntas.

¿Qué es una lluvia de estrellas?

Una lluvia de estrellas es un fenómeno astronómico en el que cierto número de meteoros vistos desde la superficie terrestre parecen radiar de un punto en la bóveda celeste durante un determinado número de días. Reciben el nombre de la constelación de la que parecen brotar.

Las perseidas, por ejemplo, son la tercera lluvia más intensa del año, y parecen brotar de un punto en la constelación de Perseo. Algunos otros datos:

Perseidas (PER)
Cuerpo progenitor: Cometa 109P/Swift-Tuttle
Tasa horaria cenital (ZHR) = 100
Velocidad = 60,4 km/s (rápidas)
Radiante: RA = 3,2 h / 48° Dec = 57,9° (J2000)
Longitud solar = 140,2° (J2000)
Lluvia activa desde el 17 de Julio al 24 de agosto, con un máximo el 12 de agosto

Las perseidas son también conocidas en los países de tradición católica con el nombre de lágrimas de San Lorenzo porque el 10 de agosto es el día de este santo. En la Edad Media y el Renacimiento, las perseidas tenían lugar la noche en que se le recordaba, de tal manera que se asociaron con las lágrimas que cuenta la tradición vertió San Lorenzo al ser quemado en la hoguera.

El registro más antiguo que se tiene de la actividad de las perseidas data del año 36 d. C., de los anales históricos chinos donde se cita un pico de meteoros en esas fechas. Pero no fue hasta 1835 cuando el astrónomo belga Adolphe Quetelet demostró que se producía una lluvia de meteoros, de forma cíclica en agosto, con su radiante en Perseo.

¿De dónde vienen las lluvias de estrellas?

La Tierra, en su viaje anual en torno al Sol, atraviesa los caminos de numerosos cuerpos menores que se encuentran también en órbita solar. Algunos de estos cuerpos se están desintegrando por la presión del viento solar, el efecto de marea gravitatoria o diferencias térmicas, dejando a su paso un reguero de residuos que siguen fielmente la órbita del cuerpo progenitor durante siglos. El cometa 109P/Swift-Tuttle, por ejemplo, sigue una órbita muy elíptica e inclinada respecto a la de la Tierra, y la corta por un único punto. Al atravesar ese punto cada año en la misma fecha, la Tierra barre esos residuos, que penetran su atmósfera a enormes velocidades, incendiándose y dejando a su paso un reguero de luz, semejante al que imaginamos dejaría una estrella si cayera del firmamento. A esa lluvia de meteoros provocada por los restos del cometa 109P/Swift-Tuttle la llamamos perseidas.

Algunos otros datos del cuerpo progenitor de las perseidas:

Cometa 109/Swift-Tuttle
Inclinación = 113,45º
Semieje mayor = 26,092 UA
Excentricidad = 0,9632
Perihelio  = 0,9595 (época 10 de octubre de 1995)
Afelio = 51,225
Periodo orbital = 133,28 años julianos
Último perihelio = 11 de diciembre de 1992
Próximo perihelio = 12 de julio de 2126
Velocidad orbital media = 60 km/s

¿Por qué vemos las lluvias de estrellas en la misma fecha del año?

La Tierra atraviesa cada punto de su órbita una vez al año. Si en ese punto también se cruza la órbita de un cometa, es posible que se produzca una lluvia de estrellas. En el caso de las perseidas, ese cruce se produce cada mes de agosto.

¿Podemos chocar contra el cuerpo progenitor de una lluvia de estrellas?

Sí... ¡en el caso de que aún exista! Con frecuencia, el cuerpo progenitor termina por desintegrarse completamente, de forma que sólo encontramos nubes de fragmentos a lo largo de su órbita. Pero, si es grande, es posible que sobreviva durante muchos siglos, con la posibilidad de que se tope con nuestro planeta. El cometa 109P/Swift-Tuttle, por ejemplo, atraviesa nuestra órbita cada 133 años. Sin embargo, para que se produzca una aproximación ambos cuerpos deben coincidir al mismo tiempo en el mismo punto, y eso no sucederá hasta el año 4479. Considerando las dimensiones del cometa, que con sus 26 kilómetros de largo son muy superiores a las del cuerpo cuya caída se supone significó el fin de los dinosaurios, y su velocidad de unos 60 kilómetros por segundo, un choque con nuestro planeta sería devastador para la vida en la Tierra. De hecho, se considera al cometa 109P/Swift-Tuttle el mayor peligro conocido por la humanidad. Afortunadamente, la probabilidad de que esto suceda es mínima debido a que nuestro radio de influencia gravitatoria es muy pequeño. Es decir, la Tierra no atraería el cometa, sino que debería toparse directamente con él. En realidad, el cometa 109/Swift-Tuttle está gobernado por el planeta Júpiter, con quien se encuentra en resonancia sincronizando su propia revolución en torno al sol cada once órbitas jovianas.

¿Por qué vemos radiar las estrellas fugaces de un punto concreto en la esfera celeste?

La Tierra avanza en torno al sol en sentido antihorario, el mismo de su rotación diurna. Es decir, una medianoche cualquiera, con el sol a nuestras espaldas, podemos imaginarnos avanzando en el espacio en dirección este. Al amanecer, la dirección de avance se mantiene en el mismo punto del espacio, que ahora parecerá situado al sur. Al mediodía, la dirección de avance se habrá desplazado aparentemente al oeste, y finalmente al ponerse el sol, al norte. Las estrellas fugaces siempre serán visibles en torno a la dirección de avance, que como vemos se desplaza en el cielo a lo largo del día. En el día del cruce de la órbita del cometa 109P/Swift-Tuttle, por ejemplo, nuestro avance parece dirigirse hacia un punto de la esfera celeste situado además al norte, hacia la constelación de Perseo, debido a la inclinación de la órbita del cometa progenitor y al hecho de que el hemisferio norte se encuentra en verano; es decir, con su eje de giro inclinado en dirección al Sol.

¿Qué debemos hacer para disfrutar de una lluvia de estrellas? ¿Hacia dónde y cuándo debemos mirar?

Lo más importante es disponer de un cielo oscuro. En el caso de las perseidas, es preferible que esté además orientado al norte. Aunque la cabeza de Perseo, de donde parecen radiar, no se esconde nunca bajo el horizonte, es preferible esperar a que se encuentre a su máxima altura. Durante las perseidas, eso sucede de madrugada, aunque podemos empezar a observar meteoros tan pronto oscurezca. Si el brillo de la luna creciente te molesta, no te preocupes: se pone al principio de la madrugada, dejándote tránquilo el resto de la noche.

¿Cuántas estrellas fugaces podemos ver durante una lluvia de estrellas?

Es muy difícil predecir cuántas estrellas se pueden ver durante una lluvia. Este año se han pronosticado media docena de perseidas por minuto o más, debido a que Jupiter se aproximó a la órbita del 109P/Swift-Tuttle el pasado noviembre del 2014, desplazando un millón y medio de kilómetros la nube de polvo, y sabemos que le lleva 22 meses alcanzarnos desde allí... Además, eso es lo que pasó en 1921, 1945, 1968, 1980 y más recientemente en 2004. Pero no existe ninguna certeza de lo que pueda pasar este año, y además es posible que no se presenten uniformemente en el tiempo, sino a ráfagas, y muy lejos del punto radiante.

Así que... paciencia, suerte con las nubes y ¡buena caza!